La malva arbórea Lavatera arborea L. responde bien a las características más marcadas de este género perteneciente a la familia de las malváceas. Se trata de una planta robusta y erecta, que puede alcanzar los 3 metros de altura. Una peculiaridad de esta especie es que puede ser bienal o perennizante, es decir, puede llegar a vivir más de los dos años en que completa su ciclo de vida.
Las flores de esta especie aparecen en fascículos axilares, contrariamente a las de otras especies donde se presentan solitarias. Estos fascículos presentan un número variable de flores (2 a 7), que son de un precioso tono violeta con las venas moradas en la base. Presenta carpelos numerosos, en un solo verticilo, cada uno con un rudimento seminal; estilos con zona estigmática alargada.

La característica de las especies del género Lavatera es que el epicaliz, una pieza formada por tres brácteas, está soldado, mientras que en el gen. Malva estas piezas están sueltas. En Lavatera arborea además las piezas del epicaliz son más largas que el cáliz, que por tanto permanece oculto. Las hojas son grandes y redondeadas, con 5-7 ligeros lóbulos.
La malva arborea es una especie propia del litoral, de playas y acantilados, especialmente en zonas degradadas donde abundan las deyecciones de las aves marinas. En Asturias es frecuente por ejemplo en los islotes costeros. Puede aparecer asilvestrada en otros lugares.
Se distribuye por la Europa mediterránea y la zona atlántica más templada, hasta el sur de las islas británicas (en muchas otras zonas presenta carácter invasor). Florece ya en marzo, hasta julio o agosto. En Asturias es realtivamnte frecuente a lo largo y ancho del litoral . Las fotos se tomaron en el concejo de Gozón en el mes de marzo.
La matacaballos Lobelia urens L. es una especie de la familia de las campanuláceas. De porte muy variable, desde 20 hasta 100 cm. (lo más común son unos 30- 60 cm.) presenta un tallo erecto, simple o poco ramificado, glabro o con muy pocos pelos hialinos. La característica más destacada de la especie es la forma de su flor, bilabiada, con el labio superior bilobulado y el inferior trilobulado, conservando el típico color violeta de la familia.

Estas flores violetas se presentan sentadas en una inflorescencia terminal, de muchas flores, al menos 10. La corola mide entre 10 y 15 mm, de los que 6-7 mm pertenecen al tubo, más pálido que los lóbulos. El cáliz presenta dientes muy afilados.

Las hojas tienen forma variable, desde estrechamente lanceolada a ámpliamente oblonga, sentadas y en ocasiones dentadas.
Esta especie presenta un área de distribución muy reducida, limitada a la parte occidental de la Península Ibérica, parte de Francia, Bélgica y las islas Británicas. Además en algunas zonas está en peligro de extinción. Su hábitat natural son las zonas húmedas silíceas, donde florece generalmente de julio a septiembre (aunque no siempre, de hecho estas fotos se tomaron en el concejo de Gozón en el mes de diciembre.) En Asturias no es frecuente, aunque tampoco escasa.entre el nivel del mar y los 1.500 m de altitud.
Se trata de una de las plantas probablemente más tóxicas de nuestra flora, como es fácil deducir de su nombre popular, de hecho su dosis letal es tan sólo de unos 3-4 gramos. Esta toxicidad proviene de un alcaloide que poseen buena parte de las plantas de este género, la lobelina, que afecta fuertemente al corazón originando fuertes taquicardias. En homeopatía presenta varios usos, entre ellos como relajante muscular o para afecciones respiratorias.
La calaminta Calamintha nepeta es una planta de entre 20 y 75 cm. que pertenece a la familia de las labiadas, y como buena parte de éstas se trata de una planta aromática. Presenta pilosidad, aunque variable (puede parecer casi glabra), y es perenne con estolones.

Las flores son de tonos rosa a lila y con manchas blancas en el labio inferior, que es trilobulado, mientras el superior es mellado o entero.
Se disponen en verticilos axilares de 3 a 9 flores, con un pedúnculo de hasta 16 mm, con brácteas similares a las hojas aunque algo más pequeñas. El cáliz es bilabiado, el labio superior con 3 dientes y el inferior con 2.
Las hojas son ovadas, más o menos pelosas y de casi enteras a dentadas, con peciolo de 0,4 a 1,5 mm. Son pelosas en el enves, a menos en los nervios, y dispersamente pelosas o glabras por el haz.
Esta es una de esas plantas a las que es difícil seguir la pista por sus cambios nomenclaturales. por ejemplo Linneo la bautizó como Melissa calamintha, y otros autores la encuadraron en el género Satureja. En muchas obras aparecen diferenciadas dos especies muy similares: C. nepetha y C. sylvatica, que en las últimas revisiones se consideran tan sólo subespecies de la planta que aquí estamos tratando, Calamintha nepeta.
Se trata de una especie propia de buena parte de Europa, salvo las zonas más al norte, NO de África e Islas Canarias. Su hábitat originario parecen ser las orlas de bosque, sobre todo encinares o alcornocales. Sin embargo se ha cultivado desde antiguo y aparece naturalizada en muchos lugares, ya que arraiga con facilidad en lugares nitrificados. La subs. sylvatica tiene las hojas más dentadas y los dientes inferiores del cáliz más largos, es más propia de la montaña. En Asturias aparecen ambas.
Si se ha cultivado desde antiguo es por su gran número de propiedades medicinales, como tónico estomacal, sudorífico, antiespasmódico, expectorante o astringente. Florece de julio hasta octubre. Como ya comenté se encuentra regularmente en zonas nitrificadas, en especial la subs. nepeta a la que pertenecen las fotos, realizadas en septiembre en el concejo de Gozón.
La hierba del pordiosero o clemátide Clematis vitalba L. es una planta de la familia de las ranunculáceas. Trepadora típica, su imagen más típica se produce cuando una vez en fruto cubre los zarzales u otros setos sobre los que crece.
Esta planta ascendente (o liana, que eso es lo que significa), es una de las pocas plantas leñosas de la familia ranunculáceas y puede alcanzar los 30 metros, trepando por matorrrales o árboles y agarrándose a ellos por los peciolos de sus hojas, Aquí el soporte más típico son sin duda los zarzales o en asturiano "artos".

Es una planta muy ramosa y las flores se presentan en panículos densos. La flor carece de pétalos, tiene 4 sépalos blanco verdosos dispuestos en cruz y numerosos estambres. Nacen en la axila de las hojas y son muy fragantes.

Los frutos son muy típicos, racimos de aquenios vellosos, cada uno con un largo penacho. Los apéndices plumosos van saliendo con el tiempo, al principio de la fructificación apenas se aprecian como se puede ver en estas fotografías separadas más o menos 20 días.
Las hojas constan de 3-7 foliolos bien separados y grandes. Es con los peciolos de las hojas con los que se agarra a otras plantas en su ascensión.
La planta recibe este nombre tan típico porque los mendigos se frotaban con sus hojas irritantes para producirse llagas en la piel e inspirar compasión. Típica de bosques y setos frescos, se distribuye por la región mediterránea, oeste y centro de Europa. Crece en toda la Península Ibérica y en Asturias es común a todos los niveles.
Florece en verano, de junio a agosto. Las fotos se tomaron en el concejo de Gozón en los meses de agosto y septiembre, en este último sólo frutos.
La angélica silvestre Angelica sylvestris L. es una planta de la familia de las umbelíferas con un buen porte, de hasta 2 metros, a veces más, casi glabra y con los tallos acanalados y ligeramente ramificados. Robusta, y erecta, de tipo anual o bianual, se reconoce en muchas ocasiones porque está fuertemente teñida de morado, tanto los tallos como las flores.

Las flores se agrupan en umbelas con un número muy variable de radios, que pueden ser muy numerosos (hasta 75), que pueden tener o no una o dos brácteas lineares tan largas como ellos.

El color de los pétalos varía del blanco al morado fuerte.
Los frutos son ovados y aplanados, con las alas más anchas que el fruto.
Las hojas son doble o tríplemente pinnadas, con foliolos de 2-8 cm, ovalados y dentados, con peciolos profundamente acanalados por la parte superior y que envainan ánchamente el tallo por la base.
La angélica silvestre gusta de los lugares húmedos y a la sombra, por eso se encuentra con frecuencia en prados húmedos en el borde de ríos y arroyos. Crece desde el nivel del mar a lugares elevados de alrededor de 1.200 metros. Típica de la Región Eurosiberiana, se reparte por toda Europa, en la Península Ibérica sólo en la mitad norte.
Se distribuye por toda Asurias, regular aunque no frecuente. Florece de julio a septiembre. Las fotos se tomaron en agosto en el concejo de Avilés.
El brezo cantábrico o brezo vizcaíno Daboecia cantabrica (Hud.) C. Koch, de la familia de las ericáceas, es una de las variadas especies que forman parte de nuestras formaciones de brezal, y una de las más reconocibles. Se trata de una mata subarbustiva que crece hasta 35 cm. de longitud si está aislada, o el doble si puede apoyarse en alguna planta vecina. Los tallos son débiles, leñosos en la base, decumbentes, y las flores nacen en su parte terminal, en número variable. de 3 a 12, agrupadas en racimos apretados y desprovistos de hojas.

La flor de este brezo, como el de otros muchos, presenta una tonalidad violácea o purpúrea, raramente blanca. Cuelgan de un pedúnculo corto, y la corola tiene una bonita forma de olla o ánfora (urceolada), con ocho estambres y el ovario en su interior. El cáliz consta de 4 sépalos agudos.
Las hojas de este brezo son un rasgo importante para reconocerlo. Son persistentes, de tamaño variable, y contorno lanceolado, incluso entre oval y elíptico. Por el haz tienen un tono verde oscuro y brillante, mientras que en el envés son blanquecinas y están cubiertas de un vello muy fino. Los bordes están algo enrollados.
El brezo cantábrico presenta un área de distribución muy restringida alrededor del mar que le da nombre, ya que se limita al N y O de la Península Ibérica, O de Francia y O de Irlanda, en Inglaterra parece estar naturalizada. En Asturias es frecuente, formando parte como ya comenté del cortejo florístico de varios tipos de brezal, desde el nivel del mar a la montaña. En mi opinión prefiere las zonas más sombrías dentro de estos brezales. Florece de junio a octubre.
Las fotos se tomaron en el concejo de Nava en el mes de julio.
La correhuela Convolvulus arvensis L. es una planta vivaz y trepadora, como casi todas las de su familia, las convolvuláceas, y se renueva cada año a partir de una raíz muy extendida. Echa una gran cantidad de flores acampanadas con las que cubre todo tipo de sustratos, como verjas, setos o márgenes de caminos.

Las flores, con forma de embudo, brotan solitarias o más raramente a pares, de la axila de las hojas. Miden de 1 a 1,5 cm de diámetro y el color de la corola es variable, pero abundan dos tonos: el blanco puro y la mezcla de blanco y rosado de diferente intensidad, en especial en los bordes. El cáliz tiene cinco dientes redondeados y lampiños.

Por su parte, los tallos pueden crecer hasta 3 metros de longitud y tienen unas hojas aflechadas, de hasta 1,5 cm, glabra o ligeramente peluda.
La correhuela crece en los bordes de caminos, setos, tapias y lugares incultos, por lo general en sitios soleados. Es cosmopolita y se encuentra en las zonas templadas y subtropicales de todo el mundo. Se encuentra por toda Europa, la totalidad de la P. Ibérica, y en Asturias es frecuente a todos los niveles.
Florece de mayo a octubre. Las fotos se tomaron en el concejo de Gozón durante el mes de julio.